Índice alfabético > L > Halldor Laxness

Biografía

Halldor LaxnessEn 1955 el Premio Nobel de Literatura distinguió a cierto literato, no muy conocido hasta entonces, que vivía poco menos que en los confines del mundo. Halldor Laxness, islandés, conoció a partir de entonces la popularidad, y sus libros, inéditos en lengua castellana, fueron traducidos para solaz del lector, para quien Laxness constituyó una verdadera revelación.

Nació en Reikiavik en 1902. Su familia, numerosa y sin mayores recursos económicos, no pudo ofrecerle muchas comodidades. Laxness quiso estudiar, porque ya en la escuela de primeras letras de su ciudad natal se distinguió por su aplicación y precocidad. A los diecisiete años marchó a Copenhague para ampliar su cultura, aunque su meta era la universidad.

Años más tarde asistió a varias universidades de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. Práctico el expresionismo en Alemania, el superrealismo en Francia. No era católico, pero cierta vez se hospedó en un monasterio de Luxemburgo y allí, en la paz de los claustros, halló extraña inspiración y se convirtió al catolicismo.

De 1927 a 1930 vivió en el Canadá. De regreso a su país inició la composición de una serie de novelas realistas que reflejaban las costumbres de su patria en las diferentes esferas de la sociedad. Vivió en una choza y unas cuantas parcelas de tierra, que trabajaba con fervor de pertinaz agricultor.

En 1955 recibió el Premio Nobel de Literatura, y se convirtió en el escritor más famoso de su país. Su obra novelesca es un sólido monumento erigido en honor de las tradiciones de Islandia.

Falleció en Reikiavik el 8 de febrero de 1998 a la edad de 95 años.


Obras

Su novela Gente independiente es una obra de maravilla, cuya arquitectura constituye un prodigio de equilibrio, síntesis y vigor. Sus páginas revelan profundo amor del autor hacia sus personajes, a los que modela con paciencia, tras compenetrarse con ellos y sentir una piedad irónica que no excluye el cariño humano.


Estilo

Halldor Laxness vivió en un país distante, donde siempre se ha practicado el culto del héroe: un país poblado de excelsas deidades germánicas. Ha estudiado las costumbres de su pueblo, que lucha con vigor frente a los altos acantilados; ha tomado el lenguaje y la ambición de todas las clases sociales.


Textos

Gente independiente

En tiempos remotos, dicen las crónicas islandesas, hombres de las Islas Occidentales vinieron a vivir a este país y, cuando partieron, dejaron tras de sí cruces, campanas y otros objetos utilizados en la práctica de la hechicería. De fuentes latinas pueden conocerse los nombres de los que zarparon de las Islas Occidentales para venir aquí, en la primera época del Papado. Su dirigente era Kólumkilli el irlandés, un hechicero de amplia reputación. En esos días el suelo de Islandia tenía una gran fertilidad. Pero cuando los noruegos vinieron a establecerse aquí, los hechiceros occidentales se vieron obligados a huir del país, y los escritos antiguos dicen que Kólumkilli, decidido a vengarse, echó una maldición sobre los invasores, jurando que jamás prosperarían aquí y otras cosas del mismo tenor, gran parte de lo cual, por lo que parece, se ha cumplido. Más tarde en la historia, los noruegos de Islandia comenzaron a alejarse de sus verdaderas creencias y a adoptar las idolatrías de pueblos no afines a ellos. Y entonces se asentó el caos en la tierra; los dioses de los noruegos fueron escarnecidos y se introdujeron nuevos dioses y santos, algunos del Oriente y otros del Occidente.

Las crónicas nos dicen cómo se construyó en esa época una iglesia a Kólumkilli en el valle donde más tarde se levantó la granja llamada Albogastadir del Páramo. Ésta, en los tiempos antiguos, había sido la residencia de un caudillo.

El gobernador Jón Reykdalín de Utiraudsmyri reunió muchos datos acerca de este valle cenagoso después de que el edificio fue finalmente destruido en las grandes apariciones espectrales del año 1750. El propio gobernador vio y oyó los distintos sucesos extraordinarios que ocurrieron aquí, como queda demostrado en su bien conocido Relato del Espíritu de Albogastadir. Se escuchó al fantasma cantar en voz alta en la casa, desde mediados de porn hasta bien pasada la Pascua de Pentecostés, en que la gente huyó; en dos ocasiones pronunció su nombre al oído del gobernador, pero respondió a todas las demás preguntas con "ociosos versos latinos y desvergonzadas obscenidades".

Búsqueda personalizada