Índice alfabético > T > Fray Anselmo de Turmeda (Abdallah at-Tarjuman)

Biografía

Fray Anselmo de Turmeda (Abdallah at-Tarjuman). Imagen de WebIslamEra Fray Anselmo de Turmeda (Palma de Mallorca, c. 1355 - Túnez, c. 1423) obeso, craso y rojizo; pícaro y burlón, agudo y desenfadado como un personaje del Renacimiento.

Torres Amat, en su Diccionario de escritores catalanes, afirma que nació en Montblanch o en Lérida, aunque él mismo se declaró mallorquín.

Profesó de franciscano en Montblanch y, juntamente con Fray Juan Marginet (monje de Poblet) y con Na Alienor (monja de Santa Clara), se fugó del convento a lomo de mula, y de España en un velero. Tras no pocas peripecias –de sortear escollos y eludir naves piratas– llegó a las costas de Túnez. Na Alienor y Fray Juan Marginet, arrepentidos, volvieron a Cataluña. Fray Anselmo, por el contrario, andariego y decidor, con buena disposición para recorrer el mundo y deslumbrar incautos a la manera de los pícaros españoles, abrazo la fe musulmana, con el nombre de Abdallah.

No poca fue su fortuna. Se casó con la hija de Adji Mohammad Assaffar y pudo hacer carrera: fue jefe de las aduanas, intérprete y tesorero del sultán Abu'l Abbas y escudero e intendente de Abu Faris y de Monlebafred.

El rey aragonés Alfonso V, en 1423, le otorgó salvoconducto para que transitara libremente por sus tierras, con sus numerosas mujeres, hijos e hijas, sirvientes y escoltas. Dos años disfrutó de tal franquicia.

Algunos niegan la apostasía y se resisten a creer en la audacia de sus andanzas, pero testificaciones serias (la tradición franciscana, los cronistas benedictinos y el propio salvoconducto de Alfonso V, que se conserva en el Archivo General de la Corona de Aragón), aluden a su poligamia y a su reiterada paternidad.

Sea como fuere, traten o no de disculparlo, corran o no corran versiones sobre su tardío arrepentimiento y conversión, lo cierto es que fue un escritor ingenioso y ameno.


Obras

La disputa de l'ase (La disputa del asno) (1417) es una fábula sumamente atractiva, en la que se discute sobre la superioridad del hombre con respecto o a los animales, en una asamblea en que el asno -representante de estos- rebate las razones alegadas por Turmeda en nombre de la humanidad. En una de las pruebas se intercalan varios cuentos para demostrar que los frailes cometen los siete pecados.

Es este libro una traducción de la disputa de los animales contra el hombre contenida en la enciclopedia árabe de los "hermanos de la pureza" (siglo X).

Otras obras: Llibre dels bons amonestaments (1398), Llibre de tres, Cobles de la divisió del Regne de Mallorques


Estilo

La literatura catalana -a la cual pertenece Fray Anselmo de Turmeda– se manifestó por primera vez en los sermones predicados en lengua vulgar, desde el siglo X. A mediados del siglo XII, con Berenguer de Palol (1136–1170) florece en Cataluña la poesía de los trovadores, que siguieron los modelos provenzales de Tolosa adoptando un ideal caballeresco, con originalidad, riqueza de géneros, belleza y artificio de formas así como musical armonía. El Valor moral estaba ausente en estos cantos, cuyas ideas eran limitadas y no se ajustaban a la realidad. En el siglo XIV las letras catalanas abarcaron diversas artes poéticas, tratados del gay saber: Leys d'amor, de Guillermo Molinier, 1356; Consistorio de la gaya ciencia, de Jaume March y Luis D'Aversó, 1387–96), con la protección de don Juan I y, posteriormente, de los reyes don Martín y don Fernando, el de Antequera.

Es, precisamente, en este siglo, cuando aparece Fray Anselmo de Turmeda, curioso ejemplar de la historia literaria. Las principales obras de este fraile mallorquín son un tratado de polémica contra los cristianos, inspirado en Abenhazam de Córdoba y una famosa composición, escrita en catalán y conservada en su versión francesa: La disputa del asno contra Fray Anselmo de Turmeda.

Su producción fue muy variada y tuvo gran aceptación en España y en Francia, donde se publicaron gran parte de sus obras.


Textos

La disputa del asno contra Fray Anselmo de Turmeda

FRAILE: Nosotros, los hijos de Adán, somos de mayor dignidad que vosotros, los animales. Y esto por nuestro hermoso saber y gran discreción, con la sutilidad de entendimiento y muchas ciencias que nosotros tenemos, por lo que seguimos las vías justas y buenas y dejamos y aborrecemos las falsas y malas vías.

ASNO: Eh, fraile! Eh, fraile! Pensar antes de hablar es de sabios, y vos hacéis lo contrario: que habláis antes de pensar, y eso es grande y alta insensatez, mezclada con la mayor locura. Pero yo os digo que no ya en nuestros grandes y notables animales, sino aún en los más pequeños, encontrará semejante y mayor saber, discreción y sutileza de espíritu, y buen consejo, con prudencia mejor que la vuestra. Las abejas recogen la miel en las hojas y flores de las hierbas y los árboles y otras plantas. Y de la cera hacen sus casas y habitaciones, en diversas maneras. Por otra parte, vosotros dejáis de tomar muchos placeres y deleites por el temor que hay en vosotros, diciendo: "Si yo hago tal cosa, la justicia se podrá dirigir a mí y hacerme perder mis bienes". También debéis sufrir muchas injurias y despechos, de los que no os atrevéis a vengaros por temor a la justicia. (El asno celebra sus éxitos con movimientos y risas. Ruido y celebraciones de los animales).

FRAILE: Señor Asno, la otra razón por la cual nosotros debemos ser vuestros señores, es por las bellas vestiduras que llevamos, así de púrpura, terciopelo, satén, damasco, algodón, lana, bien forradas de armiño, marta, nutria.

ASNO: Fray Anselmo: quien no mira delante cae atrás. Así os pasa, porque cuando habláis no pensáis lo que decís, visto que vuestras palabras son todas contra vos mismo; creyendo que os alabáis, os vituperáis. Claramente sois ladrones, y os tenéis por tales, porque como vos sabéis, los más nobles ropajes que vestís son de seda y de lana. Y vos sabéis que los gusanos de seda hacen sus casas de seda para habitar y vosotros los levantáis a la fuerza, robándoles para haceros vestiduras. Igual que de la lana. Así es que los forros que vos tenéis son pieles de nuestros animales, que vosotros los tomáis y robáis.

FRAILE: Reverendísimo asno, la razón para probar que nosotros somos de mayor nobleza y dignidad que vosotros, animales, es que os damos de comer y de beber, y os guardamos de calor y de frío, los leones y los lobos, y os hacemos medicinas cuando estáis enfermos. Todo esto lo hacemos por la piedad y misericordia que tenemos de vosotros.

ASNO: No lo hacéis por piedad ni compasión que tengáis de nosotros, sino por temor que tenéis de que muramos, pues sin nosotros no beberíais nada de leche, ni comeríais nada de queso, mantequilla ni requesón, ni tendríais nada de lana para hacer trapos, ni pieles de corderos para hacer forros, sino que moriríais de frío. Y iríais a pie, y llevaríais las cargas en vuestros cuellos. Y de eso de que tenéis piedad de nosotros, vosotros tomáis los corderos, terneros y cabritos y los encerráis, separándolos de las madres, y los dejáis morir de sed, para beber la leche. ¿Habéis visto nunca, fray Anselmo, que algunos de entre nosotros, animales, beban leche después de que son destetados, y que chupen más? En cambio vuestra gula y glotonería es tan grande que no se la puede decir ni contar. Sois viejos y tomáis leche.

Búsqueda personalizada